Un accidente de tráfico con daños que no cuadran del todo. Una baja por lesión que se alarga más de lo razonable. Un incendio en un local que, revisado con calma, no encaja con lo declarado. Suenan a casos aislados, pero el fraude a las aseguradoras es uno de los focos de investigación privada que más ha crecido en los últimos años en España.
Precisamente porque cada caso, visto de forma individual, puede parecer una simple sospecha, muchas aseguradoras necesitan algo más sólido que una duda razonable antes de rechazar una indemnización o iniciar acciones legales.
Qué es exactamente el fraude de seguros y por qué es tan difícil de demostrar
El fraude de seguros consiste en simular, exagerar o provocar un siniestro para obtener una indemnización a la que, en realidad, no se tendría derecho: una lesión inventada o agravada, un robo que nunca ocurrió, daños materiales manipulados o una incapacidad que no se corresponde con la actividad real de la persona.
Lo complicado es que la aseguradora, por sí sola, rara vez puede demostrarlo. Cuenta con el parte del siniestro, algún informe médico o pericial, y poco más. Sin pruebas objetivas obtenidas de forma legal, actuar contra el asegurado es un riesgo jurídico en sí mismo.
Señales que suelen encender la alarma en una aseguradora
El fraude no siempre se detecta por un único hecho aislado, sino por la combinación de varios indicios que, juntos, dejan de parecer casualidad.
Entre los más habituales se encuentran:
- Lesiones o secuelas que no se corresponden con la actividad diaria observada del asegurado.
- Incoherencias entre distintas versiones del siniestro.
- Siniestros repetidos en un periodo corto de tiempo.
- Daños materiales que no encajan con las circunstancias declaradas.
- Actividad física, laboral o social incompatible con la incapacidad alegada.
La clave está en analizar el conjunto, no cada detalle por separado.
Sospechar no es suficiente: la importancia de un informe con validez legal
Actuar solo con sospechas, comentarios internos o incoherencias detectadas por el propio departamento de siniestros no es suficiente para rechazar una indemnización ni para iniciar acciones legales.
Aquí es donde entra la figura del detective privado habilitado, capaz de documentar hechos, realizar seguimientos y elaborar un informe pericial ratificable ante un tribunal si el caso lo requiere. Este informe tiene la consideración de prueba testifical cualificada, algo que las sospechas internas de la aseguradora no pueden ofrecer por sí solas.
Cómo actuamos en Cabanach Detectives Privados ante un caso de posible fraude
En Cabanach Detectives Privados abordamos este tipo de casos analizando primero las incoherencias detectadas por la aseguradora, para determinar si existen indicios reales que justifiquen abrir una investigación.
A partir de ahí, desarrollamos un seguimiento orientado a obtener pruebas objetivas y verificables, siempre dentro del marco legal, para que puedan sostenerse ante un procedimiento judicial sin poner en riesgo a la compañía que nos contrata.
Actuar con rigor protege a todos
El fraude de seguros no es un problema menor: termina repercutiendo en el coste de las pólizas de todos los asegurados. Contar con una investigación rigurosa y legal permite a la aseguradora actuar con seguridad, y a quienes sí tienen un siniestro real, ver resuelto su caso sin sospechas infundadas.
Si su aseguradora o mutua necesita esclarecer un caso de posible fraude, en Cabanach Detectives Privados podemos analizar la situación y determinar qué actuaciones son legalmente viables.
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